Trastevere es uno de los barrios más queridos y auténticos de Roma, un lugar donde el alma popular de la ciudad coexiste con su historia milenaria. Al pasear por sus calles empedradas y estrechos rincones, se respira una atmósfera singular, llena de vistas pintorescas, casas de color ocre con persianas verdes, balcones florecidos y plazas siempre animadas. La Plaza de Santa María en Trastevere, con su basílica, una de las más antiguas de la capital, es el corazón palpitante del barrio, un punto de encuentro para romanos y viajeros.
Subiendo hacia la colina del Gianicolo se encuentra una de las terrazas naturales más impresionantes de Roma, desde donde se puede admirar un panorama asombroso de toda la ciudad. Allí están también monumentos y lugares emblemáticos como el Fontanone del Acqua Paola, el Faro de los Italianos en Argentina y el Gianicolo de los Garibaldini. La zona es rica en iglesias, palacios renacentistas y antiguas villas que albergan obras de arte y testimonios históricos.
Durante el día, Trastevere es un entrelazado de mercadillos, talleres artesanales y cafés al aire libre que devuelven el sabor de una Roma auténtica y cotidiana. Por la noche, en cambio, el barrio se transforma en uno de los centros más animados de la vida nocturna romana, con una amplia variedad de restaurantes típicos, enotecas y locales que ofrecen música en vivo. Su ubicación central lo convierte también en un punto de partida privilegiado para alcanzar en pocos minutos a pie o en transporte público las principales atracciones de la ciudad, desde el Vaticano hasta Campo de' Fiori, desde el Panteón hasta la Plaza Venecia.
Así, Trastevere conserva el encanto del pasado y la vitalidad del presente, brindando a quienes se hospedan allí la experiencia de vivir Roma no solo como un visitante, sino como si fueran parte de la ciudad.